domingo, 18 de noviembre de 2007

Dilemas del inicio y del final de la vida


Construir una ética para la vida significa vivir la vida cada día con generosidad, vivir cada paso de esta con una actitud sencilla, delicada, desde principio a fin. El ciclo vital del ser humano comienza in útero hasta terminar con el final de la vida. Precisamente, los dilemas éticos se presentan en el inicio de la vida, y al final de la vida.

Desde que se toma comprensión del embarazo, nos referimos a una vida creada en la cual conformara dignidad, por lo tanto debe ser respetada, protegida en cualquier momento, independiente de las circunstancias de la concepción que pueden ser diversos los motivos, como por ejemplo un hecho traumático, violento o simplemente por amor. Independiente de las causas de la llegada de esta vida, no debe ser rebatada. Como la llegada de un hijo es un cambio completo de la pareja, por lo mismo esta opción debe ser planificada y responsable para así llegar al bienestar y seguridad que se requiere para el niño, si esto no se cumple se estaría faltando a la ética y los derechos de esta nuevo individuo.

Como profesionales de enfermería debemos apoyar a las madres en la planificación familiar y orientarlas en las decisiones correctas tanto antes de la concepción como después de esta ya que es de vital importancia para el desarrollo del niño, para esto es importante que lo padres se mantengan involucrados en todos los requerimientos que necesita para favorecer el buen crecimiento de esta vida. Ahora si la madre no planeaba tener hijos se debe indicar que no es un problema, si no que debe ser bienvenido como hecho importante y único en la vida.

En una cultura como la nuestra, la vida sólo tiene sentido cuando es productiva, fuente de placer, pero la muerte se presenta en estas circunstancias como perturbadora, el darse cuenta y asumir que un enfermo está en la etapa final de su vida, no es un trabajo fácil, y la mayoría de las veces cuesta asumirlo.

El mostrarse de acuerdo si un enfermo se encuentra realmente en el final de su vida es una afirmación sin fundamentos. La cantidad de enfermos que terminan su vida en habitaciones rodeados de gente desconocida o por el contrario solos, sin olvidar el gran problema ético que es entregar información a el y sus familiares del estado en que se encuentra el paciente por lo tanto la incertidumbre aumenta, esto acrecienta aun mas el dolor físico y moral hacia el termino de su muerte.

El rol de enfermería es el consentimiento informado que tiene que ser claro, completo y certero tanto al paciente como a la familia acerca de su salud, sus posibilidades, los tratamientos a los que se pretende someter, y los riesgos y beneficios que tienen estos procedimientos para su salud, este consentimiento informado, puede culminar con la autorización del paciente a las acciones o en el rechazo de estas. Se debe dedicar tiempo al enfermo para que pueda expresar sus valores, concepto de la vida y la importancia que tiene su familia, prestar especial interés por sus dolores, sufrimientos, dudas y dificultades. Si el enfermo no es competente, se supone invalidación de su consentimiento al tratamiento como de su rechazo. Así, el equipo de salud está encargado de buscar un sustituto en la toma de decisiones, quien es por lo general un miembro de la familia. Este familiar tendrá la autoridad de determinar “decisiones de sustitución” a nombre del enfermo basándose en los valores y estilo de vida de este.

Cuando el enfermo no se encuentra en capaz de decidir acerca de su tratamiento, y la familia no es capaz de ponerse de acuerdo con el equipo de salud, se presenta el caso a un comité de ética asistencial. Uno de sus objetivos fundamentales de este comité es el de respetar al máximo la legítima autonomía del enfermo, así como sugerir pautas de acción en casos difíciles.